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Por fin un Moscatel seco!

Hace tiempo que los vinos de Juan Gil se merecen una entrada en este blog, pero inexplicablemente el momento oportuno no llegaba. Quizás el hecho poco inusual de encontrar un vino de Moscatel seco monovarietal (de un sólo tipo de uva) me ha puesto finalmente entre la espada y el teclado del ordenador.

La Moscatel está, a mi parecer, demasiado relegada a los vinos dulces y coupages (mezclas), una tarea nada despreciable pero que tiene connotaciones de "liga menor" por el absoluto dominio de los vinos secos. Esta propuesta de Juan Gil me parece sobresaliente y necesaria. Precisamente, la Moscatel es una cepa con mucha historia en el mediterráneo romano y con una capacidad aromática extraordinaria, además, es la única que se puede consumir como vino, pasa o simplemente como fruta. Demasiadas virtudes como para ignorarla. La reivindico!


Cata: limpio, blanco marfil. Azahar, miel, humo, menta, moho de curación.  Buena acidez, equilibrado, persistente.
Maridaje: ensaladas en general, cus-cus, pescado frito, aperitivos y charlas. Lecturas clásicas griegas (Homero, Plauto, etc.) o música etno-jazz como Zakir Hussain o Ali Khan.

En verano se hacen amigos


Los calores son propicios para muchas cosas, entre ellas se cuentan: descansar, hacer amigos o novi@s, y también beber más vino blanco. Seguramente, por eso de que se sirve más fresco, incluso porque suele ser más ácido y más ligero que el tinto.

Este verano, recomiendo para los calores a estos dos amigos, dos blancos bien distintos, pero igual de descamisados y simpáticos. Ànima de Raimat tiene un carácter ácido muy interesante, con recuerdos aromáticos de peras y albahaca. El Jardins de Perelada es más frutal y sosegado, tropical con piñas y cítricos, sobre todo.

Ambos representan bien el verano, las brisas de la noche en las que a uno se le despierta el apetito y la charla. Os recomiendo enfriarlos mucho, un toque de congelador antes de servirlos y acompañarlos de algo ligero para el diente.

Enlace a Jardins
Enlace a Raimat

A qué huele el campo?




Hay casos en los que la ficción supera la realidad, o como mínimo la dulcifica. El campo es un lugar duro para el ser humano y lleno de contrastes: frío - calor, tierno - cruel, bello - abrupto. Para los de ciudad, el campo es hermoso hasta que el olor a estiércol penetra a través de la ventanilla del coche. Ahí se acaba lo bucólico.

La idealización del campo se hace en la ciudad, a la que llegan sus productos listos para el consumo sin las asperezas de procedencia. Los urbanitas sólo apreciamos su lado más atractivo y refinado, manos limpias y sin cortes. Y esto es justo lo que pretende el "Perfum", traernos los aromas de flores, miel, rocío y fruta ácida del campo para seguir mitificándolo.

El "Perfum" es el lado bonito del campo, sus aromas más deseados que nos recuerdan a los de una mujer, tanto en la vertiente Madre Tierra o en la versión más perversa del protagonista de la obra de Patrick Süskind. Lo que sí es cierto, es que este vino suele agradar en general más a las mujeres que a los hombres, sea por alguna de estas afinidades o porque muchos hombres, y por suerte cada vez menos, no saben cómo comportarse ante la delicadeza desbordada.

Y ahora sólo nos queda saber cuándo "perfumarnos", pues yo diría que en muchas ocasiones. Para llamar la atención, es decir, cuando queremos atraer a alguien: "quédate a comer o al menos tómate una copita". También cuando cansados de un día entre el tufo de ciudad, llegamos a casa, nos damos una ducha y nos sentamos a escuchar música, que sea Chopin por consonancia. Ah! que se nos ha olvidado la comida, pues bien, yo lo emparejaría con una ensalada elegante, de esas con marisco o salmón ahumado, o queso de cabra. 

Por cierto, recordar que al degustar un vino, mejor no echarse colonia ni perfume encima. No creo necesario explicar el por qué.

Enlace a Perfum

Un gay en la mesa


No, no voy por ahí. No me refiero a la homosexualidad, aunque el nombre del vino y el título del escrito sugieran lo contrario. Me refiero al significado inglés que está quedando en desuso, es decir, cuando el adjetivo se refería a lo colorido, vistoso, despreocupado.

Lo gay de este verdejo es precisamente eso, un carácter muy desacomplejado, con un aroma a piña que te hace abrir los ojos de par en par, y un color y sabor eléctricos que te llenan de alegría. El Palomo cojo se lo pasa bien con casi todo y en casi todos los lugares. Es un gran aliado para conversar con nuestras amistades.

Enlace a "Palomo cojo"

"sin" o "con"



Este verano compré un vino sin alcohol a mi mujer embarazada, pues ella también es una entusiasta como yo del milagro de la uva. En el mercado hay bien pocos, por no decir ninguno excepto el Natureo de Torres, así que, fue una elección fácil.

El Natureo no es un mosto, sino que posee cierta acidez que lo difiere del mero zumo. Sin embargo, que nadie se espere llegar a confundirlo con un vino de verdad. Es más, creo que el Natureo gusta más a la gente que no suele beber o le gusta el vino que a la gente que no puede beberlo y sí le gusta. Quizás, sea lo mismo que ver la película de un libro fabuloso: es posible que pongamos una cara tuerta después de la experiencia.

Para los curiosos, vale la pena probarlo. Supongo que algún día la ciencia encontrará el sistema perfecto para desarrollar un vino "sin" sin perder virtudes respecto a un vino "con".

Si ya lo habéis comprado y no os gusta, va perfecto para cocinar.

La unión de la aves


Este gran vino es un homenaje a la paz de los pueblos representados, en este caso, por sus uvas. La composición de este blanco es un pintoresco mapa de muchas regiones vinícolas, en concreto de ocho, como son la albariño, chardonnay, riesling, macabeu, thurgau, muscat, parellada y sauvignon blanc. Unidas, forman un vino muy armóníco y apacible.

Precisamente, el nombre de este blanco presta el título de una canción tradicional catalana, El Cant dels Aucells, popularizada y arreglada por Pau Casals quien la interpretó en las Naciones Unidas en su visita a la sede como conferenciante. A pesar de ser usada como canción fúnebre, su letra versa sobre el nacimiento de Jesús, y, difrentes especies de pájaros como águilas, gorriones, garzas, ruiseñores, entre otros, cantan de la dicha por el Nacimiento.

Auzells representa esta comunión de las especies en la alegría, en la paz.


Enlace a "Auzells"
Enlace a "El cant dels ocells"

Honeymoon & jazz


Este vino tiene nombre de balada de jazz. Una luna de miel embriagadora, pero efímera como una noche o una botella. La balada Honeymoon podría haber sido interpretada y cantada por Chet Baker, como la espléndida versión que hizo de My Funny Valentine.

El Honeymoon es un vino ligero pero muy sincopado. Tiene un color dorado pálido como los reflejos del cromado de una trompeta y un aroma de cítricos, salvia e hidromiel que recuerda a un muscat. Pero el Honeymoon es ácido, fresco y perfumado, fantástico para mitigar el calor de una jam session y renovar las fuerzas de los músicos. Si tuviera un club de jazz, lo ofrecería en mi carta.



Enlace a "Honeymoon"
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El vino más romántico



Hay una combinación de uvas que me parece de lo más romántico, son la moscatell y la gewürtztraminer. La primera mediterránea, la segunda germánica. Las dos son muy aromáticas y dan unos vinos suaves y blanquecinos. A muchas mujeres les encantan estos vinos ya que ellas saben apreciar la sensibilidad de este mundo. Yo consumo dos etiquetas indistintamente, el Viña Esmeralda de Torres y el Viña Mireia de Pinord, los dos del Penedés. Éstos se pueden tomar como aperitivo, para la comida y para el postre, y mejor estar acompañado del amor de uno, ya que su pronunciado aroma le confiere al vino un aire a dulce y meloso.

El aroma de estos vinos es muy penetrante y persistente, os recomiendo que oláis la copa después de haberlo tomado. En las paredes de cristal quedará su recuerdo intenso, como el jazmín que a veces encontramos en algunos jardines. Un olor que nos persigue y se impregna en nuestra memoria durante mucho tiempo. En sur y sureste de Asia, algunas mujeres portan jazmín en el pelo y tal vez por esto se considere a este arbusto como un gran afrodisíaco. Así que no dudéis en tomarlo con una ensalada de gambas, aguacate y cilantro aliñado con unas lágrimas de lima, pero sobre todo degustadlo en buena compañía.

Enlace a "Viña Esmeralda"
Enlace a "Viña Mireia"

Txakolin Etxaniz


Getaria es un pueblo pesquero de Gipuzkoa, a tiro de piedra de Donostia. Es un hermoso lugar en el que uno se puede dar un chapuzón en el Cantábrico y comer pescado a la parrilla acabado de sacar: besugo, rodaballo o simples sardinas. Pero, además, Getaria es una de las DO de Txakolin. Un vino blanco vasco maravilloso, ácido, de color pajizo y carbonatado. Ideal para acompañar los pescados a la brasa, los conocidos montaditos o las rabas de fin de semana. Yo me quedé con el Etxaniz. Mitigó el calor y acompañó todos mis pescados, incluso los refritos.

Getaria es un pueblo con historia. En este lugar nació Elkano, capitán de la primera expedición en dar la vuelta al mundo tras la muerte de Magallanes en Filipinas en 1521. Un año más tarde, Elkano llegó a Sanlúcar de Barrameda con la nave Victoria completando así la extraordinaria empresa. Otro oriundo ilustre fue Balenciaga, famosísimo modisto que hizo carrera en París y que en su pueblo natal se recuerda con una placa conmemorativa en un muro de piedra de su antigua casa. Y es que Getaria es pequeña pero uno nunca saldría de ella. Uno puede visitar el museo de las artes de pesca, su parroquia, los caseríos diseminados o pasear por la carretera de la costa hasta Zarautz.

Enlace a "Txomin Etxaniz"

Acústic blanc



Dicen que los esquemas están para romperse, y este vino rompe algunos. Siempre se asocian los vinos blancos a los lugares frescos y fríos. Al norte de Europa o los lugares azotados por las corrientes frías del océano. Menos populares y menos apreciados son los blancos de la tierra de tintos. El Acústic podría ser uno de ellos. Nace en la DO de Montsant, hermana de la DO Priorat. Sin embargo, este vino se reivindica a sí mismo con las garnachas, blanca y tinta. Las acompañan en su viaje etílico, la pareja indisoluble del cava, la xarel-lo y macabeo.

Cuando se habla de vinos, se habla de comida. Yo mismo lo hago, es inevitable. Así que envés de hablar de lo bien que acompañé la fideuá con este blanco, hablaré de otra asociación no menos posible, el vino y la música. Además, su etiqueta lo reclama. Este vino es muy caribeño, aromas de cítricos y una brisa de piña. Un vino ácido y fresco debe ser acompañarlo con música del paralelo 0. Mi elección, fácil, Totó la Momposina, una mujer sin parangón. Mezcla de ritmos africanos e indígenas americanos. Desde las playas del sur de Barcelona brindo por esta mujer con este vino acústico y recordando mi maravilloso viaje a Colombia del pasado año.

Enlace a "Bodegas Acústic"
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